Hace tiempo, se me rompieron unas botas. Se despegó la suela.
Como no quería tirarlas, pensé en alguna forma de reutilizarlas para algo. Así que pensé en que podrían servir de macetas.
La transformación es muy sencilla.
Lo primero que vas a necesitar son plantas que crezcan en tu maceta. Escoger la planta es más complicado de lo que parece a simple vista: tienes que tener en cuenta el tamaño de la maceta: hay plantas que necesitan mucho espacio para crecer, y el espacio del zapato suele ser más o menos reducido. También tienes que tener en cuenta dónde hay espacio en tu casa para colocarlas. En otras palabras, qué luz va a tener.
También vas a necesitar sustrato. Si vas a un vivero o floristería te explicarán que hay varios tipos, y que en función de la planta que quieras, te vendrá mejor uno u otro.
También necesitarás utensilios, como una pequeña pala para echar el sustrato (incluso una cuchara). Procura también poner periódico debajo para no hacer un estropicio, o al menos, trabajar en una superficie que no te importe que se manche.
Yo decidí plantar cactus y crasas. Son dos plantas suculentas, con unas necesidades de riego y luz muy parecidas. Me aseguré de que fueran de un tamaño lo suficientemente pequeño, para que cupieran en la bota y tuvieran espacio para crecer.
El primer paso es llenar la bota de tierra. No la llenes del todo: echa solo unos dedos de tierra.
Saca las plantas de la maceta y transplántalas en la bota.
El problema de las botas es que no se pueden hacer agujeros en la base para drenar. Yo hice agujeros a los lados, para que las raíces reciban oxígeno. En cualquier caso, es muy importante controlar las cantidades de riego.
Coloca las plantas en la zona más adecuada según sus necesidades. Aprovecha los cordones para colgarlos en la pared.

